NAGUA, tierra de mares y amapolas (Pueblito lindo)


NAGUA: tierra de mares y amapolas

La provincia María Trinidad Sánchez, pueblo donde los dioses asentaron su belleza y esplendor.


Entre el mar y la montaña, a la orilla de un atlántico verde azul en la región del noreste, se encuentra la provincia María Trinidad Sánchez.  En el año 1936, por disposición de Rafael Leonidas Trujillo, la provincia se llamó: Villa Julia Molina, en honor a su madre. Tras su muerte pasó a llamarse María Trinidad Sánchez en honor a la tía del patricio, Francisco del Rosario Sánchez.



Nagua es el municipio cabecera de la provincia, lugar donde entras si quieres y sales si puedes. Caracterizado por el azul de sus mares y el verde de sus montañas.

Los residentes y visitantes se encuentran entre amapolas y arrozales; entre palmeras y jobos; entre caballos y garzas; entre soles y estrellas; entre lodos y yeguas; entre niños y ranas, porque Nagua es un lugar de Dios y de todos. Las mujeres y los hombres tienen un espíritu soñador. Los niños y las niñas crecen como las palmeras, como los montes, como los caños.




Un caso especial es el de Don Marcelo Pérez. Él era iletrado pero culto y, sobre todo, expresivo, elocuente, amoroso, solidario, comprensivo, indulgente, con fe inquebrantable, apasionado por sus hijos, enamorado siempre de la naturaleza. Quien disfrutaba de los soles del verano, de las lluvias invernales, de las amapolas otoñales, de los lirios que lucían en primavera sus más hermosos vestidos...

En Nagua aprendes a amar a los demás, ya que es la única manera de amar a Dios.



La opinión de hombres como Chu Vasquez, Freddy Correa y Marciano Pérez sobre su municipio, hacen entre ver que Nagua es un paraíso terrenal: “Tuve la suerte de haber nacido en Nagua, exactamente en la Cimarra de Nagua, un cenagoso valle, antesala del atlántico. Un mágico paraíso iluminado por el astro rey desde la aurora hasta el ocaso; y por la luna, las estrellas y las luciérnagas desde el crepúsculo hasta el alba; poblado de colibríes, ciguas palmeras, garzas, tórtolas, ranas, perros, gatos, amapolas, arrozales, caballos, ángeles, ríos, hombres, ranchos y mujeres.


Aprendí que las cosas grandes son utopías, porque todo cuanto existe lo creó DIOS y Él solo creó cosas pequeñas. Un gigantesco cuerpo humano es solo un conjunto de células, invisibles ante los ojos. Un océano que bordea continentes, es solo la suma de moléculas de agua, los altos edificios son granitos de arenas unidos por el agua. Por eso aprendí a amar las cosas pequeñas: el sonido de la lluvia sobre los techos de yaguas, el canto de las ranas al empezar la noche, la bendición de mis padres antes de dormir, el gris de las nubes en los días de lluvias, el pan compartido en la mesa de todos” nos indica Marciano Pérez.


En definitiva, el pueblo de Nagua es el cielo en la tierra.

Entre sus tradiciones están, las fiestas patronales, que surgen en el año 1935, cuando apenas era una sección de la desaparecida comunidad de Matanzas. Las mismas se circunscribían a un novenario, que con fiestas de atabales, plegarias y cánticos ofrecidos a la virgen de Altagracia.

En el año 1973 cuando se incorporan los grupos políticos y culturales, otra de las actividades socioculturales es día del nagüero ausente, que se celebra el día 20 de enero de cada año, cuyo objetivo es reunir a los hijos de Nagua que no residen en la actualidad en su municipio.

El carnaval y las patronales son parte especial de la tradición Nagüera. Se hacen desfiles de comparsas los días 26 y 27 de febrero. Las fiestas de palos, constituyen otra de sus tradiciones, se realizan en diversas épocas del año de acuerdo al patrón que le corresponda y tienen una duración de nueve días.  


En cuanto a la gastronomía, el coco es el rey. Es el ingrediente principal para la creación de platos diversos, desde el típico arroz con coco, hasta el moro de gandules con coco.

         

Los turistas pueden visitar sus balnearios como:

La Gran Laguna, ahí puedes recorrer en bote su franja marina y disfrutar de sus humedades costeros entre la desembocadura de los ríos Bacuí y Boda.

La Poza de Bojolo, caracterizado por sus hermosos cocoteros, su arena blanca y el verdor de sus aguas.

La Represa, un encantador balneario que tiene un rio entre 4 y 12 pies de profundidad.

La Playa Boba, caracterizada por sus tranquilas aguas y arena oscura, ideal para hacer deportes y relajarse.

La Playa Los Gringos, tan azul como el cielo, que combina su danza con la del viento, ideal para meditar.

Sus hoteles son refugio de paz y descanso, en los que destaca:

HOTEL BOUTIQUE DEL LAGO cuya especialidad es el trato distintivo y amable de sus recursos humanos, además de la vista 100% virgen de sus árboles y plantas.

Hotel Blue Atlantic

Sinaí Hotel y restaurant



 


·        Fuentes consultadas:

      Marciano Pérez Fermín

·      Revista: Orgullo de mi tierra

 

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