Siglo XXI manchado por el estigma del racismo y la discriminación: experiencia de Marcos Nín afrodescendiente en República Dominicana
El Sociólogo y políglota habla sobre la cruz que implica ser negro en una sociedad de mestizos, negros y pocos blancos.
Ser negro es casi un pecado en una sociedad de doble moral y sin conocimiento de la historia. Lo dice Marcos Nín Piña, Sociólogo, oriundo del municipio de Bánica, provincia Elías Piña. Nacido en el seno de una familia de muy escasos recursos, con 05 hermanos, siento este el mayor. La miseria y la desprotección fueron parte de su vida. Trabajar no era una opción más bien un deber que no iba en consonancia con su edad ni sueños. A los 11 años reúne suficiente dinero para tomar un bus rumbo a Santo Domingo, donde comienza su trabajo como limpiabotas próximo a la Avenida Correa Y Cidrón, esquina Alma Mater. Tuvo grandes aptitudes para el idioma, hasta llegar a convertirse en un políglota y sociólogo.
“El prejuicio de color, el orgullo de sangre y otras formas de etnocentrismo precedieron a la esclavitud y, prepararon el camino al racismo, entendiendo éste como ideología de la opresión y la subordinación”. De acuerdo a la investigación realizada por la Universidad de Pennsylvania, la Academia Dominicana de la Historia y la National Geographic Society, con la colaboración de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), establece que el 49% de los dominicanos posee ADN africano, mientras que el 39% de europeos y el 4% precolombino o taínos, es decir, la población dominicana se compone de personas en su mayoría mulatos y negros y una minoría de blancos. Los prejuicios raciales inciden abruptamente en la población afrodescendiente. Las nuevas formas de exclusión son un desafío para quienes desean superarse aun teniendo la condición “natural” de ser negros.
Ser de color no debería ser un tema de discusión en una sociedad de negros y mulatos, comenta Nín, sin embargo, humanamente, sin pensar en que es licenciado en Sociología y de que ha entendido en su mayoría el comportamiento de las personas, su humanidad se ve afectada cada vez que escucha que dicen, “ maldito negro”. Al preguntarle de cuáles serían las formas de disminuir los prejuicios raciales en una sociedad como la nuestra, dice: “La única forma que puede haber es eliminar o erradicar la barrera, la brecha del norte y del sur, de mujeres y hombres, de negros y blancos, de migrantes y nacionales. Como si se hiciera una intervención quirúrgica y se extirpara la tonta idea de la superioridad”.
“He llorado mucho, me han dicho que es normal que sea bruto, que raro sería si fuera inteligente, porque de donde vienen los blancos no les luce ser brutos, a los negros sí. Recuerdo que cuando limpiaba botas me iba con un compañero y la gente decía que donde hay más de un negro lo único que puede haber es miseria”. De ahí entendí que los negros tenemos 20 puntos menos en la carrera de la vida, por ende, debemos trabajar al 120% para calificar”.
Nín explica que existen varios tipos de racismo, como es el racismo clásico que naturaliza a las personas por la “inferioridad biológica” cuyo punto de apoyo son las ciencias y las teorías evolucionistas de siglo diecinueve (XIX) , también el racismo contemporáneo cuyo enfoque es menospreciar a las demás sociedades y culturas en nombre de la “pureza”. Asegura que el racismo implica que las diferencias se materializan en el ámbito político, social y económico.
La ideología o doctrina racista se crea por el paradigma de la blancofilia y la negrofobia en el caso de República Dominicana, nos cuenta el políglota. El resultado de los grupos sociales descendencia étnico-racial africana-negra no han conseguido el indulto, más bien han sido condenados a la subordinación, marginalidad y exclusión, desde sus orígenes, condicionada por la trata de esclavos como sistema productivo de explotación. Plantea además, que los grupos hegemónicos así lo han determinado y lo han hecho prevalecer en el tiempo.
En la República Dominicana, el estudioso dice que la ley establece que los dominicanos son una población únicamente compuesta por blancos e indígenas americanos, por consiguiente, no hay mulatos en el país. En definitiva, para justificar toda la maldad y dominación se recurre a las leyes, tratando de instaurar el racismo como algo históricamente aceptado, para mi suerte, añade el sociólogo, “Dios no es racista”.

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